Necesitas una cinta métrica o medidor láser, papel y lápiz. Anota siempre la unidad junto a cada cifra y no mezcles centímetros con metros.
Empieza con un croquis
Dibuja la habitación vista desde arriba. No hace falta que esté a escala: su función es conservar la relación entre paredes, entrantes, pilares, puertas y ventanas. Nombra cada pared —A, B, C…— para relacionar cada medida con un lugar concreto.
Suelo y techo
En una estancia rectangular, multiplica largo por ancho. Si la planta tiene forma de L, divídela en dos rectángulos, calcula cada superficie y súmalas. El techo suele compartir la superficie del suelo, salvo que tenga desniveles, falsos techos parciales o zonas inclinadas.
Superficie rectangular = largo × ancho
Paredes y perímetro
Para pintura o revestimientos necesitas el perímetro real. Suma la longitud de todas las paredes y multiplícala por la altura. Si existen alturas distintas, calcula cada paño por separado. Esta forma es más fiable que deducir el perímetro a partir de los metros cuadrados del suelo.
Paredes brutas = perímetro × altura
Puertas, ventanas y huecos
Mide ancho por alto de cada hueco y suma sus superficies. Restarlos tiene sentido para pintura, aislamiento o placas; en papel pintado puede ser preferible no descontarlos porque los paños deben mantener el dibujo. En rodapié se resta solo el ancho de los pasos donde no habrá pieza.
Comprueba antes de calcular
- Repite las medidas largas desde el extremo contrario.
- Comprueba que la suma de tramos coincide con la longitud total.
- Anota si una medida es bruta, neta o ya incluye un margen.
- Haz fotografías generales para recordar encuentros y obstáculos.
Convierte el croquis en material
Usa la calculadora de superficie para validar suelo y paredes. Después pasa a la herramienta del material y sustituye sus valores por el rendimiento, formato o cobertura que figure en la ficha técnica del producto elegido.